En lo profundo de la noche, cuando uno se adentra en las calles de Bernetta puede encontrar cualquier cosa. El pasado 27 de mayo de 2003 surgió un nuevo peligro de entre las calles de este singular poblado lleno de almas en pena que conviven con los vivos.
De la noche a la mañana todos los inodoros de la ciudad, excepto los de los empleados de los cargos públicos, políticos y trabajadores del estado, habían sido robados, los motivos que llevaron al ladrón a a realizar semejante fechoria inicialmente no estaban muy claros, aunque había algunas teorías.
Unos decían que habian sido robados por los fontaneros, para que todo el mundo tuviese que contratarles para instalar unos nuevos retretes y asi ellos hacerse millonarios; otros baticinaban la posibilidad de que un grupo terrorista fuese el causante, tomando como referencia el hecho de que los servicios de los mandatarios y funcionarios fuesen los únicos intactos, de ese modo la gente se abalanzaría sobre ellos y acabarían todos los edificios públicos de mierda hasta el cuello, aunque la propia teoría cae por su propio peso al ver el estado habitual de dichas instalaciones sin necesidad de ningun plan terrorista; no obstante, el dato de que solo a políticos y funcionarios no les hubiesen robado, es el que revela la verdadera intención del crimen, pues, como erroneamente dedujo nuestro perspicaz investigador Clerckum Handertruser, esto indicaba que fueron los propios políticos los autores del crimen, los cuales, aunque algo desconcertados, asumieron los cargos que se les imputaban, pues eran tantos los crímenes de los que se les acusaban que los acabaron numerando y se declaraban culpables de los que cayeran en numeros pares e inocentes de los impares, cayendo el robo de los inodoros en el numero tres mil dos, obviamente no se declaraban inocentes de todas las acusaciones porque sería demasiado alarmante; un mendigo muy popular entre los indigentes tenia una teoria propia, y era que un hombre se habia puesto a coleccionarlos.
Todas esas teorias eran erroneas, y ello se supo gracias a una nota que el propio ladrón dejo en el lugar de cada inodoro robado. En tal nota decia:
"Hola, soy el ladrón de tu inodoro, ha sido usted víctima de un crimen en masa, pues tambien esta noche he birlado los wateres de el resto de los habitantes de la ciudad, mis motivos son muy claros, a la gente se le ocurren las ideas mas brillantes cuando esta en el servicio, por ello estando yo haciendo aguas mayores, tuve la ingeniosa idea de robar todos los inodoros, para utilizarlos incesantemente y ser el único ser en esta ciudad con ideas brillantes".
La nota, bastante reveladora, traía dos post data.
"Quiero añadir que los fontaneros no han sido, asi que no los culpeis a los pobres, tampoco ha sido ninguna organización terrorista, ni un coleccionista de wateres".
"Y aclaro que no he robado los inodoros de políticos y funcionarios porque han demostrado ser totalmente ineficaces la hora de proporcionar ideas a sus usuarios".
El problema en la ciudad era muy grave, la gente no tenia donde hacer sus necesidades y recurrieron a hacer agujeros en el centro de las plazas mayores de cada barrio, en torno a los que reunirse y defecar. La vergüenza hizo que los hospitales se vieran desbordados por cólones reventados.
El alcalde de la ciudad tuvo una brillante idea, había que recurrir a Handertruser para localizar de inmediato al ladrón. Handertruser le sugirió tomar precauciones mientras el ladrón no aparecía, y el alcalde no dudó un segundo en actuar. Se prohibió de inmediato pasear a los perros, pues si ellos seguian defecando cómodamente pronto superarían en inteligencia a la raza humana que sufre, en este instante, un claro parón en su evolución.
Varios estudiosos comenzaron a indagar en el tema, filósofos se percataron de la siguiente modificación “Cógito ergo sum anteâ defaecare” ya que el
hombre piensa y luego existe, pero antes caga. E indagaron en diversas teorias cuyo motor era que lo importante es la facultad de defecar y no donde, aunque la comodidad no solo afecta a la higiene, sino también al ingenio, porque muchas de las letras de las palabra higiene, e ingenio, coinciden. Físicos determinaron que el universo visto desde arriba, tiene la forma que adopta el agua del water al tirar de la cadena.
Handertruser debía actuar con rapidez, o sino, pronto se hundirían las empresas de ambientadores que cuelgan en los inodoros y se activan al simular una imagen del universo visto desde arriba. Para localizar al temido ladrón buscó antecedentes sobre crímenes similares en la ciudad, pero no encontró nada y se puso a leer el periódico, generalmente esto le ayudaba a encontrar pistas cruciales, y debía darse prisa o sino pronto las vallas publicitarias se quedarian en blanco.
Clerckum no encontró nada relevante en el periódico, era la cuarta vez que lo leía en esa semana y seguía sin decir nada mas interesante que hacia cuatro días, pero la solución al problema de los inodoros robados estaba más cerca de o que él se podría imaginar.
Mientras él investigaba las calles se sumian en el caos, la gente se empezaba a quedar sin ideas originales, todos vestian con los mismos colores, los chistes eran aburridos, lo único que no había cambiado era la prgramación de la televisión. La tensión se podía cortar de un cabezazo. A Handertruser se le ocurrió algo fabuloso, pensó que el único ser humano que aún tuviese ideas geniales debía de ser el culpable del robo, y consideró tan buena su idea que no le quedó otra opción que entregarse a la policía. Nuestro investigaor salió decidido a entregarse cuando Plaskyh, su gran amigo, le llevó la nota dejada por el ladrón de inodoros.
La gente intentaba por todos los medios instalar un nuevo retrete en su baño, pero el ladrón, ávido y desbordante de ingenio se les anticipó, robando todas las llaves inglesas de la ciudad, dejando a fontaneros y actores porno que interpretaban a técnicos de suministros inutilizados por completo, y obligando a estos a buscar trabajo como butaneros o actores porno que interpretan butaneros. Lo cual demostró que en la mayoría de productoras de cine pornográfico ya carecía de wateres antes del robo. La otra opción a robar las llaves era secuestrar a los propios fontaneros, pero el coste de mantenimiento de un secuestro masivo era demasiado alto como para siquiera considerar realmente tal opción.
Al Handertruser recoger la nota dejada por el ladrón de la boca de su fiel compañero, la vio por el reverso y descubrió que el ladrón ha utilizado para las notas dejadas, los folios que usa habitualmente como comprobantes de las facturas de la empresa, guiando a Clerckum a la oficina de patentes de Bernetta, cuyo director general, la noche despues del robo masivo de retretes, fue al registro de la propiedad donde ya no habia nadie haciendo cola porque todos fueron en masa a denunciar el robo de su water, y cambio su casa de vivienda a almacen de inodoros, para pagar menos impuestos.
Pero aún quedaba lo más dificil por hacer, ¿Cómo atrapar al hombre mas ingenioso del universo? Clerkum acudió a la policia y dirigió una redada, como dedujo Handertruser, efectivamente, lo encontrarían defecando. Y cuanquier ser humano esta indefenso cuando tiene un pantalón por los tobillos. Por lo que capturarlo sería muy sencillo, y por suerte no sería necesario que Plaskyh lamiera a un hombre sin pantalones.
Ahora se planteaba un reto igual de complejo que lo sería la captura del director de la oficina de patentes de Bernetta, cuya detención se resolvió finalmente sin mayores complicaciones, para la policia, no para el director, pues a este se le descubrieron en graves problemas de extreñimiento en el momento antes de esposarlo. Y el nuevo reto consistía en devolver a cada persona el inodoro correspondiente. La pereza tras una larga investigación les invadió y ese problema ahora les superaba y lo dejaron correr.
En poco tiempo la gente fue recuperando por su cuenta y riesgo sus retretes, y asi fue como una vez mas, Clerckum resolvió nuevamente los problemas de la ciudad y en esta ocasión los ciudadanos le estaban tremendamente agradecidos.
El director de la oficina de patentes de Bernetta, Rocky Patente, se librería mas tarde de todo cuanto se le acusaba, alegando que el extreñimiento que padecía le hizo retener heces, esto le causo delirios y distorsión de la realidad. Debido a esto las autoridades competentes investigaron la posibilidad de que los políticos padeciesen de extreñimiento y todos los procesados tuvieron, literalmente, que cagarse ante los tribunales. El caso de porque tantos políticos padecian dicha enfermedad gastrointestinal, podría requerir de la astucia de nuestro investigador, pero nadie se procupó tanto de ellos como para llamarle.
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jueves, 19 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Pepinillos, la Lucha sin Fin
En lo profundo de la noche, cuando uno se adentra en las calles de Bernetta puede encontrar cualquier cosa. El pasado 18 de mayo de 2003 surgió un nuevo peligro de entre las calles de este singular poblado lleno de almas en pena que conviven con los vivos.
Cada vez que una persona de entre setenta y ciento veinticinco años compraba pepinillos, una horda de osos hormigueros le perseguían hasta su casa bailando la conga, una vez en casa del comprador le ayudaban a sacar las cosas de las bolsas y a colocarlas en su sitio y le preparaban la comida por las siguientes tres semanas para luego desaparecer provocando gran pena entre los ancianos, pues es bien sabido por todos que los osos hormigueros son grandes amantes de la alta cocina, aún a expensas de tener que escalar para llegar a ella.
Estos sucesos dispararon la venta de pepinillos y provocaron que los ancianos de ciento veintiséis años crearan grupos de protesta y se hicieran con las calles de la ciudad reivindicando su derecho de tener osos hormigueros que les ayuden con la compra, por otro lado los mayores de ciento veintisiete años consideraron que las revueltas provocadas por los jóvenes se debían a la alta carga violenta que fomentaban en ese momento algunos nuevos videojuegos lanzados al mercado.
Por suerte por allí rondaba nuestro perspicaz investigador Clerckum Handirtruser para, de un modo totalmente altruista, encargarse del problema que sin duda alguna resquebraría la paz y armonía que ya hacía años naufragó intentando llegar a la inmensa ciudad de Bernetta por el lado oeste de la ciudad, el del lago.
Las numerosas obras de caridad que Handirtruser realiza a favor de los ancianos se deben a que su abuelo falleció haciendo puenting, el pequeño Clerckum con tan solo cinco años ya mostraba grandes signos de lo que con la edad se convertiría en una profunda cleptomanía, para cuando el abuelo se dio cuenta de que Handirtruser se estaba llevando la barandilla del puente al que estaba sujeto ya era tarde, cabe mencionar que la cuerda resistió el impacto con total firmeza, ahora la utilizan para sujetar ataúdes en los coches fúnebres. La culpabilidad que siente Handirtruser por haber soltado la barandilla cuando su abuelo estaba suspendido al otro lado del puente le ha llevado a realizar tantas obras caritativas dirigidas a la tercera edad. El hecho de que los ancianos lleven bastón también influye, pues Clerckum teme a las personas con bastones desde que un hombre de ciento cincuenta y cuatro años, o lo que quedaba de él, le dio una soberana paliza con un bate de béisbol en presencia eso si, de un bastón.
Para comenzar a resolver este caso Clerckum disponía de una información mas bien escasa, de hecho él aún no sabía que se estaba encargando del problema que azotaba la ciudad, por no saber, no sabía ni siquiera que la ciudad estuviese siendo azotada. Como siempre Handirtruser abrió el periódico por la página de sucesos para buscar algún enigma o problema que resolver.
Un incendio tuvo lugar ayer en el auditorio, tal eventualidad se originó en el apoteosis de la interpretación de la danza del fuego adaptada por el compositor malagueño Anduriyasi Kushicachi, que insertó nuevos elementos en la representación de la obra sinfónica, con el fin de que la danza fuese más realista y moderna, las tendencias piromaníacas del compositor le llevaron a sustituir los trombones por cerillas, las tubas por quince bidones de gasolina, y el piano por una montaña de doscientos kilos de madera de pino seca. El incendio se produjo en el apoteosis de la obra, y duró exactamente veintitrés minutos. El fuego fue reducido a cenizas en cuanto comenzó la siguiente pieza a representar esa noche por la filarmónica de Bernetta. El lago de los cisnes, adaptada por Anagorina Kushicachi, mujer del anterior compositor malagueño y también compositora y amante del agua provocando grandes celos en su marido. Los cambios según ella modernistas que introduce en la obra consisten en sustituir los violines por un tanque de agua con tres tiburones y el abuelo de Heidi, cambiar al arpa por el cuerpo de bomberos, pero no a la mujer que toca el arpa, por lo que ella tocaría ahora al cuerpo de bomberos, y sustituir el atril del director por una boca de incendios, la ausencia de cisnes en un comienzo inquieta al público, pero pronto se comprende la genialidad artística del hecho.
Eventualmente Anduriyasi suele intervenir antes que su mujer, y ella por lo tanto representa su obra a acto seguido para dar continuidad a las representaciones. Tan solo en una ocasión actuaron al revés y los resultados fueron funestos al desparramar primero el tanque de agua y rociar a todo el mundo para en la obra de su marido acabar por fulminar el auditorio en un escabroso pero espectacular incendio...
Viendo que no había nada interesante en la página de sucesos Clerckum cerró el periódico viendo un detalle en la portada que llamaría su atención. El titular de la portada del Deily Bernetta era: ¿APARECERÁ EL HÉROE LOCAL ESTA VEZ?
Una horda de osos hormigueros persiguen a nuestros ancianos creando revueltas entre ellos.
Handirtruser se dio cuenta al instante de que el héroe local del que hablaban era él, y no dudó un segundo en ponerse en marcha. Recopiló toda la información posible y la colgó toda en Internet en una página web llamada Wikipedia, luego recopiló toda la información posible acerca del caso que acababa de asignarse. Tras largas horas de búsqueda, Handirtruser disponía de un titular en la portada del Deily Bernetta, y una pegatina del flautista de Hamelín. Tres días más tarde la búsqueda de información aún continuaba, se prolongó tanto porque no encontraba un lugar en el que pegar tan bonita pegatina. Cuando por fin lo encontró, había perdido la pegatina, pero por suerte su gran amigo Plaskyh estuvo recopilando información durante todo ese tiempo, y le dejó tres esquemas bien organizados en el escritorio de su amigo y coinvestigador Clerckum.
Cuando Handirtruser vio toda la información en su escritorio pidió de inmediato cita en el psicólogo, pues dedujo que eso lo había organizado sonámbulo, mientras dormía, porque es tan responsable y dedicado a su trabajo que si él no lo hace, su subconsciente lo hace por él.
Al acudir al psicólogo este le dijo que eso se debía a un problema infantil, causado por el enorme deseo sexual que siente por su difunta madre, los hechos convertían a Handirtruser en un necrófilo incestuoso. Existía la posibilidad de acudir a grupos de ayuda, o bien a necrófilos anónimos o a exincestuosos empedernidos, ambos grupos solo solucionarían su problema a medias. El psicólogo le ofrecía una solución mejor basada en unas tres visitas semanales durante cuarenta y tres semanas, haciendo recalcar el hecho de que él cobra por horas.
Handirtruser no tenía tiempo para tanta psicoterapia y acudió a un acupuntor. No le quitó el supuesto problema del sonambulismo, pero salió de allí con un apetito monstruoso por lo que fue a comer a un bufe libre, donde acampó por tres semanas.
En esas tres semanas el caso no estuvo detenido, sino que lo sacó adelante un hermoso San Bernardo de pelo brillante llamado Plaskyh. El gran amigo de Clerckum tenía algunas ideas sobre como afrontar el problema, la situación ya empezaba a ser muy tensa y las protestas de los grupos de ancianos rebeldes estaban a punto de pasar al estado de guerrilla entre los ancianos de ciento veintiséis años y los conservadores de más de ciento veintisiete.
Habitualmente las brigadas antidisturbios están dotadas de todo tipo de objetos de contención, pero entre andadores los ancianos avanzaban sin piedad dejando en la miseria a toda fuerza del orden público. El último intento por sofocar a ambas partes no llegó por vía diplomática, pues los ancianos más conservadores de ciento cuarenta y tres años ya organizaron revueltas meses atrás por la erradicación del sonotone, haciendo inútil cualquier futuro intento de diálogo. Por lo que el último recurso fue utilizar gas lacrimógeno. Ancianos de ambos bandos, tanto de ciento veintisiete años como de ciento veintiséis, habían vivido ya una guerra civil y tres posguerras, eso por no hablar del gran número de ellos que antaño hubo trabajado en la mega central nuclear que no cumplía con ninguna de las medidas de seguridad reglamentarias, ni con la hora del almuerzo, motivo por el cual realizaron innumerables protestas. El gas lacrimógeno era para ellos como un simple día de niebla. La situación se le estaba escapando de las manos al gobierno, por lo que Plaskyh debía intervenir cuanto antes.
La primera solución que el perro barajó fue la de hacer una propuesta legal para reinstituir la esclavitud, pero solo utilizando como esclavos a los delincuentes presos. De este modo Plaskyh compraría a Dios que permanecía encarcelado en la prisión estatal, y con el todopoderoso de su lado, resolvería los problemas de la ciudad con los ancianos.
Dado que el juzgado no abre los viernes, el San Bernardo decidió buscar algo más inmediato, y haciendo gala de que los perros se parecen a sus dueños, mientras salía a pasear, se le ocurrió la brillante idea.
Una vez descartada la posibilidad de dar un lengüetazo a los ancianos para dejarlos aturdidos y poder meterlos en un asilo, Plaskyh pensó otra cosa.
Entre tanto, nuestro querido Clerckum estaba en un mar de dudas existenciales, divagando entre que comer primero, pollo o albóndigas bañadas en salsa de arándanos.
El sofisticado plan comenzaba por quitar del mercado los pepinillos pero ya hacía días que se habían acabado las existencias y los osos hormigueros dejaron por si solos de lado su misterioso comportamiento haciéndonos llegar a la conclusión de que los ancianos ya no sabían por que peleaban, puesto que ya habían comenzado las guerrillas.
La ley de protección del anciano determina claramente que toda acción realizada por un mayor de setenta y cinco años que carezca de justificación alguna debe de ser no solo permitida sino que el gobierno deberá ayudar a su realización. Plaskyh hizo saber esto al alcalde de la ciudad para finalmente encontrar el modo de sacarle provecho al asunto.
El gobierno habilitó bunkers por toda la cuidad, los ancianos conservadores de ciento veintisiete años luchaban sin piedad con globos de agua, pistolas de pintura, y todo tipo de armamento inofensivo contra los rebeldes de ciento veintiséis convirtiendo las guerrillas entre ancianos en una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.
A Plaskyh se le entregó una medalla honorífica, y una placa conmemorativa a nombre de la empresa Handirtruser S.L.
Cuando Clerckum vio la placa se quedó tremendamente asombrado, ya que interpretó haber resuelto el problema mientras dormía sobre alguna de las mesas del bufé. En ese momento le inundó la intención de comenzar la terapia con el psicólogo, pero de tanto que había comido no parecía que pudiera moverse en bastante tiempo.
Cada vez que una persona de entre setenta y ciento veinticinco años compraba pepinillos, una horda de osos hormigueros le perseguían hasta su casa bailando la conga, una vez en casa del comprador le ayudaban a sacar las cosas de las bolsas y a colocarlas en su sitio y le preparaban la comida por las siguientes tres semanas para luego desaparecer provocando gran pena entre los ancianos, pues es bien sabido por todos que los osos hormigueros son grandes amantes de la alta cocina, aún a expensas de tener que escalar para llegar a ella.
Estos sucesos dispararon la venta de pepinillos y provocaron que los ancianos de ciento veintiséis años crearan grupos de protesta y se hicieran con las calles de la ciudad reivindicando su derecho de tener osos hormigueros que les ayuden con la compra, por otro lado los mayores de ciento veintisiete años consideraron que las revueltas provocadas por los jóvenes se debían a la alta carga violenta que fomentaban en ese momento algunos nuevos videojuegos lanzados al mercado.
Por suerte por allí rondaba nuestro perspicaz investigador Clerckum Handirtruser para, de un modo totalmente altruista, encargarse del problema que sin duda alguna resquebraría la paz y armonía que ya hacía años naufragó intentando llegar a la inmensa ciudad de Bernetta por el lado oeste de la ciudad, el del lago.
Las numerosas obras de caridad que Handirtruser realiza a favor de los ancianos se deben a que su abuelo falleció haciendo puenting, el pequeño Clerckum con tan solo cinco años ya mostraba grandes signos de lo que con la edad se convertiría en una profunda cleptomanía, para cuando el abuelo se dio cuenta de que Handirtruser se estaba llevando la barandilla del puente al que estaba sujeto ya era tarde, cabe mencionar que la cuerda resistió el impacto con total firmeza, ahora la utilizan para sujetar ataúdes en los coches fúnebres. La culpabilidad que siente Handirtruser por haber soltado la barandilla cuando su abuelo estaba suspendido al otro lado del puente le ha llevado a realizar tantas obras caritativas dirigidas a la tercera edad. El hecho de que los ancianos lleven bastón también influye, pues Clerckum teme a las personas con bastones desde que un hombre de ciento cincuenta y cuatro años, o lo que quedaba de él, le dio una soberana paliza con un bate de béisbol en presencia eso si, de un bastón.
Para comenzar a resolver este caso Clerckum disponía de una información mas bien escasa, de hecho él aún no sabía que se estaba encargando del problema que azotaba la ciudad, por no saber, no sabía ni siquiera que la ciudad estuviese siendo azotada. Como siempre Handirtruser abrió el periódico por la página de sucesos para buscar algún enigma o problema que resolver.
Un incendio tuvo lugar ayer en el auditorio, tal eventualidad se originó en el apoteosis de la interpretación de la danza del fuego adaptada por el compositor malagueño Anduriyasi Kushicachi, que insertó nuevos elementos en la representación de la obra sinfónica, con el fin de que la danza fuese más realista y moderna, las tendencias piromaníacas del compositor le llevaron a sustituir los trombones por cerillas, las tubas por quince bidones de gasolina, y el piano por una montaña de doscientos kilos de madera de pino seca. El incendio se produjo en el apoteosis de la obra, y duró exactamente veintitrés minutos. El fuego fue reducido a cenizas en cuanto comenzó la siguiente pieza a representar esa noche por la filarmónica de Bernetta. El lago de los cisnes, adaptada por Anagorina Kushicachi, mujer del anterior compositor malagueño y también compositora y amante del agua provocando grandes celos en su marido. Los cambios según ella modernistas que introduce en la obra consisten en sustituir los violines por un tanque de agua con tres tiburones y el abuelo de Heidi, cambiar al arpa por el cuerpo de bomberos, pero no a la mujer que toca el arpa, por lo que ella tocaría ahora al cuerpo de bomberos, y sustituir el atril del director por una boca de incendios, la ausencia de cisnes en un comienzo inquieta al público, pero pronto se comprende la genialidad artística del hecho.
Eventualmente Anduriyasi suele intervenir antes que su mujer, y ella por lo tanto representa su obra a acto seguido para dar continuidad a las representaciones. Tan solo en una ocasión actuaron al revés y los resultados fueron funestos al desparramar primero el tanque de agua y rociar a todo el mundo para en la obra de su marido acabar por fulminar el auditorio en un escabroso pero espectacular incendio...
Viendo que no había nada interesante en la página de sucesos Clerckum cerró el periódico viendo un detalle en la portada que llamaría su atención. El titular de la portada del Deily Bernetta era: ¿APARECERÁ EL HÉROE LOCAL ESTA VEZ?
Una horda de osos hormigueros persiguen a nuestros ancianos creando revueltas entre ellos.
Handirtruser se dio cuenta al instante de que el héroe local del que hablaban era él, y no dudó un segundo en ponerse en marcha. Recopiló toda la información posible y la colgó toda en Internet en una página web llamada Wikipedia, luego recopiló toda la información posible acerca del caso que acababa de asignarse. Tras largas horas de búsqueda, Handirtruser disponía de un titular en la portada del Deily Bernetta, y una pegatina del flautista de Hamelín. Tres días más tarde la búsqueda de información aún continuaba, se prolongó tanto porque no encontraba un lugar en el que pegar tan bonita pegatina. Cuando por fin lo encontró, había perdido la pegatina, pero por suerte su gran amigo Plaskyh estuvo recopilando información durante todo ese tiempo, y le dejó tres esquemas bien organizados en el escritorio de su amigo y coinvestigador Clerckum.
Cuando Handirtruser vio toda la información en su escritorio pidió de inmediato cita en el psicólogo, pues dedujo que eso lo había organizado sonámbulo, mientras dormía, porque es tan responsable y dedicado a su trabajo que si él no lo hace, su subconsciente lo hace por él.
Al acudir al psicólogo este le dijo que eso se debía a un problema infantil, causado por el enorme deseo sexual que siente por su difunta madre, los hechos convertían a Handirtruser en un necrófilo incestuoso. Existía la posibilidad de acudir a grupos de ayuda, o bien a necrófilos anónimos o a exincestuosos empedernidos, ambos grupos solo solucionarían su problema a medias. El psicólogo le ofrecía una solución mejor basada en unas tres visitas semanales durante cuarenta y tres semanas, haciendo recalcar el hecho de que él cobra por horas.
Handirtruser no tenía tiempo para tanta psicoterapia y acudió a un acupuntor. No le quitó el supuesto problema del sonambulismo, pero salió de allí con un apetito monstruoso por lo que fue a comer a un bufe libre, donde acampó por tres semanas.
En esas tres semanas el caso no estuvo detenido, sino que lo sacó adelante un hermoso San Bernardo de pelo brillante llamado Plaskyh. El gran amigo de Clerckum tenía algunas ideas sobre como afrontar el problema, la situación ya empezaba a ser muy tensa y las protestas de los grupos de ancianos rebeldes estaban a punto de pasar al estado de guerrilla entre los ancianos de ciento veintiséis años y los conservadores de más de ciento veintisiete.
Habitualmente las brigadas antidisturbios están dotadas de todo tipo de objetos de contención, pero entre andadores los ancianos avanzaban sin piedad dejando en la miseria a toda fuerza del orden público. El último intento por sofocar a ambas partes no llegó por vía diplomática, pues los ancianos más conservadores de ciento cuarenta y tres años ya organizaron revueltas meses atrás por la erradicación del sonotone, haciendo inútil cualquier futuro intento de diálogo. Por lo que el último recurso fue utilizar gas lacrimógeno. Ancianos de ambos bandos, tanto de ciento veintisiete años como de ciento veintiséis, habían vivido ya una guerra civil y tres posguerras, eso por no hablar del gran número de ellos que antaño hubo trabajado en la mega central nuclear que no cumplía con ninguna de las medidas de seguridad reglamentarias, ni con la hora del almuerzo, motivo por el cual realizaron innumerables protestas. El gas lacrimógeno era para ellos como un simple día de niebla. La situación se le estaba escapando de las manos al gobierno, por lo que Plaskyh debía intervenir cuanto antes.
La primera solución que el perro barajó fue la de hacer una propuesta legal para reinstituir la esclavitud, pero solo utilizando como esclavos a los delincuentes presos. De este modo Plaskyh compraría a Dios que permanecía encarcelado en la prisión estatal, y con el todopoderoso de su lado, resolvería los problemas de la ciudad con los ancianos.
Dado que el juzgado no abre los viernes, el San Bernardo decidió buscar algo más inmediato, y haciendo gala de que los perros se parecen a sus dueños, mientras salía a pasear, se le ocurrió la brillante idea.
Una vez descartada la posibilidad de dar un lengüetazo a los ancianos para dejarlos aturdidos y poder meterlos en un asilo, Plaskyh pensó otra cosa.
Entre tanto, nuestro querido Clerckum estaba en un mar de dudas existenciales, divagando entre que comer primero, pollo o albóndigas bañadas en salsa de arándanos.
El sofisticado plan comenzaba por quitar del mercado los pepinillos pero ya hacía días que se habían acabado las existencias y los osos hormigueros dejaron por si solos de lado su misterioso comportamiento haciéndonos llegar a la conclusión de que los ancianos ya no sabían por que peleaban, puesto que ya habían comenzado las guerrillas.
La ley de protección del anciano determina claramente que toda acción realizada por un mayor de setenta y cinco años que carezca de justificación alguna debe de ser no solo permitida sino que el gobierno deberá ayudar a su realización. Plaskyh hizo saber esto al alcalde de la ciudad para finalmente encontrar el modo de sacarle provecho al asunto.
El gobierno habilitó bunkers por toda la cuidad, los ancianos conservadores de ciento veintisiete años luchaban sin piedad con globos de agua, pistolas de pintura, y todo tipo de armamento inofensivo contra los rebeldes de ciento veintiséis convirtiendo las guerrillas entre ancianos en una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.
A Plaskyh se le entregó una medalla honorífica, y una placa conmemorativa a nombre de la empresa Handirtruser S.L.
Cuando Clerckum vio la placa se quedó tremendamente asombrado, ya que interpretó haber resuelto el problema mientras dormía sobre alguna de las mesas del bufé. En ese momento le inundó la intención de comenzar la terapia con el psicólogo, pero de tanto que había comido no parecía que pudiera moverse en bastante tiempo.
lunes, 20 de abril de 2009
Solteros al viento
En lo profundo de la noche, cuando uno se adentra en las calles de Bernetta puede encontrar cualquier cosa. El pasado 31 de septiembre de 2003 surgió un nuevo peligro de entre las calles de este singular poblado lleno de almas en pena que conviven con los vivos.
A cada hora en punto un viento fuerte alzaba a los individuos que vivían solos, esta singular ventolera se llevaba a una persona cada hora desde las tres de la tarde hasta las diez de la noche, ya que era un viento al que le gustaba dormir en abundancia.
Los secuestrados por el viento eran llevados a la mas alta de las torres Kunyi, conocidas porque al anochecer encienden las luces de la última planta de las ocho torres de mil seiscientos trece pisos y desde el suelo, si el cielo no esta nublado, se puede observar la constelación de la ostra enfadada.
El problema carecía de gravedad alguna, ya que allí arriba, la gente tenía tiempo de sobra para conocerse y enamorarse, y una vez hecho eso el viento los bajaba habiéndoles encontrado un piso compartido a muy buen precio y ya con las mudanzas hechas. No obstante, nuestro perspicaz investigador Clerckum Handirtruser consideró esto un problema de máxima gravedad y comenzó su investigación.
En un principio todo era muy extraño, pues Handirtrusinho no tenía nada más que el testimonio de algunos afectados, que sin rencor alguno hacia el viento, le estaban muy agradecidos por el favor que les había hecho al ayudarles a encontrar a alguien con quien compartir su vida, un claro caso del síndrome de Estocolmo sin duda alguna. Los testigos de los secuestros tampoco ayudaban mucho.
-Estaba aquí comprando ropa y de pronto entró en la tienda un fuerte viento y se la llevó del probador- los tenderos si que estaban muy enfurecidos con el viento ya que la gente que vive sola tiende a gastar su dinero comprando cosas inútiles.
Con el paso de los días y tras largas horas de investigación, con sus correspondientes pausas para desayunar y dar de comer a los patos del parque, nuestro investigador fue poco a poco descubriendo que la única forma de atrapar al malhechor era subiendo él mismo a la mas alta de las torres Kunyi, el problema era que las torres no tenían ni siquiera una escalera que comunicase con el tejado, lo que hacía imposible que nadie pudiera entrar ni salir de allí sin el consentimiento del viento.
Handirtruser ya casi había desistido en la búsqueda de algún modo de subir a la torre, cuando en un alarde de inspiración, mientras estaba en el inodoro, se le ocurrió la brillante idea.
Una vez en el avión, a cuatro mil pies de altura, (de una talla cuarenta y tres), nuestro querido Clerckum se tiró en paracaídas sobre la torre, pero a causa de un leve error de cálculo cayó en la contigua. Por suerte en este otro rascacielos anidaba un faisán gigante que no dudó en acercar a Handirtruser a la torre en la que se encontraban los secuestrados por el viento ni en darle un silbato para acudir en su ayuda cada vez que fuese necesario.
La superficie de la torre era enorme y Handirtruser jamás imaginó que allí pudiera haber un parque acuático. La gente secuestrada parecía encantada en ese lugar, pero Clerckum sabía que a pesar de los bailes, las fiestas, el parque acuático y el hotel cinco estrellas en el que las víctimas estaban alojadas, ellos no estaban realmente contentos, pues probablemente ese estado había sido inducido por el viento para que los secuestrados no le tuvieran represalias.
Clerckum pasó allí unas dos semanas, pero el viento nunca se llegaba a acercar, por lo que acabó llamando a su amigo el faisán, el cual acudió sin mayor reparo y a petición de Handirtruser le llevó juntó al ser supremo que controla todo en el mundo y que todo lo vé.
Una vez en la casa blanca Handirtruser le comentó al presidente lo que estaba haciendo el viento y él dijo que lo que sucedía en Bernetta no era de su jurisdicción ya que no sabía donde se encontraba tal ciudad. No obstante, los mandó junto a uno de sus subordinados y les dijo que tal vez él si podría ayudarlos.
En cuanto Dios vio a Handirtruser y a su amigo y transporte el faisán, no dudó en apresarlos y amordazarlos para someterlos a la peor de las torturas, cultivar acelgas y comer solamente lo que salga de la cosecha por el resto de sus días. Todo parecía perdido para el héroe de Bernetta, cuando de pronto, como venido de ninguna parte apareció el gran amigo y coinvestigdor Plaskyh, un san bernardo con una navaja suiza colgada al cuello, y tumbó a Dios de un solo lengüetazo.
Dios fue encarcelado en la prisión de la ciudad por cadena perpetua tras un juicio justo por supuesto, en el cual se le acusó de atentar contra la humanidad y el argumento principal se basaba en la creación de la misma, de allí no podría salir hasta terminada la condena a la que fue sometido ya que esa prisión a petición expresa del alcalde la había construido Dios con sus propios poderes, <<¡Qué ni tu mismo puedas escaparte!>> le pidió en su momento el alcalde a Dios, y este así lo hizo a cambio de una buena suma de vales descuento en todas las tiendas de la ciudad.
Con los elogios que Mr. Handirtruser hubo recibido por neutralizar a Dios, se olvidó del caso del viento, no obstante cada fin de semana pide a su nuevo amigo el faisán que le suba unas horitas al SPA situado en lo alto de la más alta de las torres Kunyi.
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A cada hora en punto un viento fuerte alzaba a los individuos que vivían solos, esta singular ventolera se llevaba a una persona cada hora desde las tres de la tarde hasta las diez de la noche, ya que era un viento al que le gustaba dormir en abundancia.
Los secuestrados por el viento eran llevados a la mas alta de las torres Kunyi, conocidas porque al anochecer encienden las luces de la última planta de las ocho torres de mil seiscientos trece pisos y desde el suelo, si el cielo no esta nublado, se puede observar la constelación de la ostra enfadada.
El problema carecía de gravedad alguna, ya que allí arriba, la gente tenía tiempo de sobra para conocerse y enamorarse, y una vez hecho eso el viento los bajaba habiéndoles encontrado un piso compartido a muy buen precio y ya con las mudanzas hechas. No obstante, nuestro perspicaz investigador Clerckum Handirtruser consideró esto un problema de máxima gravedad y comenzó su investigación.
En un principio todo era muy extraño, pues Handirtrusinho no tenía nada más que el testimonio de algunos afectados, que sin rencor alguno hacia el viento, le estaban muy agradecidos por el favor que les había hecho al ayudarles a encontrar a alguien con quien compartir su vida, un claro caso del síndrome de Estocolmo sin duda alguna. Los testigos de los secuestros tampoco ayudaban mucho.
-Estaba aquí comprando ropa y de pronto entró en la tienda un fuerte viento y se la llevó del probador- los tenderos si que estaban muy enfurecidos con el viento ya que la gente que vive sola tiende a gastar su dinero comprando cosas inútiles.
Con el paso de los días y tras largas horas de investigación, con sus correspondientes pausas para desayunar y dar de comer a los patos del parque, nuestro investigador fue poco a poco descubriendo que la única forma de atrapar al malhechor era subiendo él mismo a la mas alta de las torres Kunyi, el problema era que las torres no tenían ni siquiera una escalera que comunicase con el tejado, lo que hacía imposible que nadie pudiera entrar ni salir de allí sin el consentimiento del viento.
Handirtruser ya casi había desistido en la búsqueda de algún modo de subir a la torre, cuando en un alarde de inspiración, mientras estaba en el inodoro, se le ocurrió la brillante idea.
Una vez en el avión, a cuatro mil pies de altura, (de una talla cuarenta y tres), nuestro querido Clerckum se tiró en paracaídas sobre la torre, pero a causa de un leve error de cálculo cayó en la contigua. Por suerte en este otro rascacielos anidaba un faisán gigante que no dudó en acercar a Handirtruser a la torre en la que se encontraban los secuestrados por el viento ni en darle un silbato para acudir en su ayuda cada vez que fuese necesario.
La superficie de la torre era enorme y Handirtruser jamás imaginó que allí pudiera haber un parque acuático. La gente secuestrada parecía encantada en ese lugar, pero Clerckum sabía que a pesar de los bailes, las fiestas, el parque acuático y el hotel cinco estrellas en el que las víctimas estaban alojadas, ellos no estaban realmente contentos, pues probablemente ese estado había sido inducido por el viento para que los secuestrados no le tuvieran represalias.
Clerckum pasó allí unas dos semanas, pero el viento nunca se llegaba a acercar, por lo que acabó llamando a su amigo el faisán, el cual acudió sin mayor reparo y a petición de Handirtruser le llevó juntó al ser supremo que controla todo en el mundo y que todo lo vé.
Una vez en la casa blanca Handirtruser le comentó al presidente lo que estaba haciendo el viento y él dijo que lo que sucedía en Bernetta no era de su jurisdicción ya que no sabía donde se encontraba tal ciudad. No obstante, los mandó junto a uno de sus subordinados y les dijo que tal vez él si podría ayudarlos.
En cuanto Dios vio a Handirtruser y a su amigo y transporte el faisán, no dudó en apresarlos y amordazarlos para someterlos a la peor de las torturas, cultivar acelgas y comer solamente lo que salga de la cosecha por el resto de sus días. Todo parecía perdido para el héroe de Bernetta, cuando de pronto, como venido de ninguna parte apareció el gran amigo y coinvestigdor Plaskyh, un san bernardo con una navaja suiza colgada al cuello, y tumbó a Dios de un solo lengüetazo.
Dios fue encarcelado en la prisión de la ciudad por cadena perpetua tras un juicio justo por supuesto, en el cual se le acusó de atentar contra la humanidad y el argumento principal se basaba en la creación de la misma, de allí no podría salir hasta terminada la condena a la que fue sometido ya que esa prisión a petición expresa del alcalde la había construido Dios con sus propios poderes, <<¡Qué ni tu mismo puedas escaparte!>> le pidió en su momento el alcalde a Dios, y este así lo hizo a cambio de una buena suma de vales descuento en todas las tiendas de la ciudad.
Con los elogios que Mr. Handirtruser hubo recibido por neutralizar a Dios, se olvidó del caso del viento, no obstante cada fin de semana pide a su nuevo amigo el faisán que le suba unas horitas al SPA situado en lo alto de la más alta de las torres Kunyi.
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domingo, 5 de abril de 2009
El secuestrador de ancianos
En lo profundo de la noche, cuando uno se adentra en las calles de Bernetta puede encontrar cualquier cosa. El pasado 23 de marzo de 2003 surgió un nuevo peligro de entre las calles de este singular poblado lleno de almas en pena que conviven con los vivos.
Comenzaron a desaparecer los ancianos para pocos días después reaparecer cincuenta años más jóvenes y con muchas ganas de comer pollo. Pero como no, allí estaba Clerckum Handirtruser para nuevamente desvelar el misterio que acechaba esta ahora desvalida ciudad.
Se puso toque de queda a los ancianos, pero no sirvió de nada, no obstante el desconcertado Handirtruser o Handirtrusinho para los amigos creyó que instalando un localizador a los ancianos podrían encontrar la guarida del secuestrador y probablemente pedir cita para someterse al proceso de rejuvenecimiento. La falta de presupuesto y el incremento de población activa en la localidad de Bernetta, dificultaban la colaboración con Handirtruser por parte de la alcaldía y otras autoridades, por lo que no se pudo llevar a cabo la idea inicial de nuestro perspicaz investigador.
Los días pasaban incesantes y nuestro querido Clerckum seguía exactamente en el mismo punto de la investigación, el principio, hasta que en un momento de inspiración, sentado en el inodoro, se le ocurrió un brillante idea.
Se dejó ver a altas horas de la noche disfrazado de anciano, con un andar tullido bastante forzado y equipado con la más alta tecnología de bastones con ABS y sombreros con airbag. Sin duda Handertrusinho pronto llamaría la atención del secuestrador.
El tiempo pasa, el cansancio empieza a hacer mella y el secuestrador no da señales de vida, son ya tres los días que Mr. Clerckum lleva deambulando por la ciudad, hasta que ya no puede más y cae desmayado al suelo haciendo saltar el airbag de su sombrero, hecho que provocó que la gente bislumbrara el espectáculo y le tirara unas monedillas. Nuestro desvalido Handertruser no las tenía todas con sigo, pero esa misma noche, tal vez atraído por el dinero, el secuestrador apareció para raptar al que, creyendo que era un anciano enclenque y debíl, resultaría ser el astuto investigador de Bernetta, Clerckum Handertruser.
Mientras el secuestrador dormía a la vispera de realizar el rejuvenecimiento del heroe local, Handertruser se desató y buscó al malvado hombre. Una vez lo encontró, lo despertó, lo vistió y le dio el desayuno, procedió a atarle, pero no sin antes mencionarle la posibilidad de quitarse él a si mismo unos añitos, principalmente para recuperar su extraordinaria potencia sexual ahora ligeramente mermada por la edad. Entre tanto palabrerío a Handertruser se le olvidó atar al secuestrador que sin piedad le amordazó y se dispuso a reducirlo a un horrible feto con tremendas ansias de comer pollo.
Este parecía el fin de Handertrusinho, pero cuando todo parecía perdido, su mejor amigo Plaskyh, un San Bernardo con una navaja suiza colgada al cuello, y un sombrero con airbaj en la cabeza, se abalanzó sobre el secuestrador y lo redujo de un solo lengüetazo.
Nuevamente el infalible investigador completó su misión con exito capturando al secuestrador de ancianos, el pueblo le abucheó pues se reconoció que los ancianos suponían un estorbo y que hacía falta mano de obra joven, pero la población tenía un problema mayor dado que todos los exancianos estaban sedientos de carne de pollo, a ser posible a la plancha y algo pasada. Los efetos secundarios del rejuvenecimiento pronto acabaron con las reservas de pollos de la ciudad, sin duda un nuevo caso que requería la ayuda de Handirtruser y su gran amigo Plaskyh.
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Comenzaron a desaparecer los ancianos para pocos días después reaparecer cincuenta años más jóvenes y con muchas ganas de comer pollo. Pero como no, allí estaba Clerckum Handirtruser para nuevamente desvelar el misterio que acechaba esta ahora desvalida ciudad.
Se puso toque de queda a los ancianos, pero no sirvió de nada, no obstante el desconcertado Handirtruser o Handirtrusinho para los amigos creyó que instalando un localizador a los ancianos podrían encontrar la guarida del secuestrador y probablemente pedir cita para someterse al proceso de rejuvenecimiento. La falta de presupuesto y el incremento de población activa en la localidad de Bernetta, dificultaban la colaboración con Handirtruser por parte de la alcaldía y otras autoridades, por lo que no se pudo llevar a cabo la idea inicial de nuestro perspicaz investigador.
Los días pasaban incesantes y nuestro querido Clerckum seguía exactamente en el mismo punto de la investigación, el principio, hasta que en un momento de inspiración, sentado en el inodoro, se le ocurrió un brillante idea.
Se dejó ver a altas horas de la noche disfrazado de anciano, con un andar tullido bastante forzado y equipado con la más alta tecnología de bastones con ABS y sombreros con airbag. Sin duda Handertrusinho pronto llamaría la atención del secuestrador.
El tiempo pasa, el cansancio empieza a hacer mella y el secuestrador no da señales de vida, son ya tres los días que Mr. Clerckum lleva deambulando por la ciudad, hasta que ya no puede más y cae desmayado al suelo haciendo saltar el airbag de su sombrero, hecho que provocó que la gente bislumbrara el espectáculo y le tirara unas monedillas. Nuestro desvalido Handertruser no las tenía todas con sigo, pero esa misma noche, tal vez atraído por el dinero, el secuestrador apareció para raptar al que, creyendo que era un anciano enclenque y debíl, resultaría ser el astuto investigador de Bernetta, Clerckum Handertruser.
Mientras el secuestrador dormía a la vispera de realizar el rejuvenecimiento del heroe local, Handertruser se desató y buscó al malvado hombre. Una vez lo encontró, lo despertó, lo vistió y le dio el desayuno, procedió a atarle, pero no sin antes mencionarle la posibilidad de quitarse él a si mismo unos añitos, principalmente para recuperar su extraordinaria potencia sexual ahora ligeramente mermada por la edad. Entre tanto palabrerío a Handertruser se le olvidó atar al secuestrador que sin piedad le amordazó y se dispuso a reducirlo a un horrible feto con tremendas ansias de comer pollo.
Este parecía el fin de Handertrusinho, pero cuando todo parecía perdido, su mejor amigo Plaskyh, un San Bernardo con una navaja suiza colgada al cuello, y un sombrero con airbaj en la cabeza, se abalanzó sobre el secuestrador y lo redujo de un solo lengüetazo.
Nuevamente el infalible investigador completó su misión con exito capturando al secuestrador de ancianos, el pueblo le abucheó pues se reconoció que los ancianos suponían un estorbo y que hacía falta mano de obra joven, pero la población tenía un problema mayor dado que todos los exancianos estaban sedientos de carne de pollo, a ser posible a la plancha y algo pasada. Los efetos secundarios del rejuvenecimiento pronto acabaron con las reservas de pollos de la ciudad, sin duda un nuevo caso que requería la ayuda de Handirtruser y su gran amigo Plaskyh.
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