Una dosis de cine francés, pero muy
suavecita.
Recuerdo que en una tarde lluviosa de
octubre de 2010, me dejé caer por un cine extraviado y me encontré
con esta película. Con un metraje bondadoso donde los haya, una
historia de amor que lo tiene todo. Absolutamente todo. Drama con
toques de comedia; un realismo extremo en cada diálogo, en cada
escena; infinitas reflexiones; infinitos puntos de vista sobre el
tema del amor, y una historia simple y preciosa que marca el compás
y te lleva por un camino de ensueño.
Solo la he visto tres o cuatro veces
desde aquel octubre, y cada vez que la veo me gusta mas, a lo mejor
es porque me gusta disfrutar de las historias bien contadas.
El argumento es excesivamente simple:
Gérard Depardieu interpreta a un hombre de unos cuarenta y largos
años, que vive en una caravana en el jardín de su madre, con la que
mantiene una relación muy distante. Él se dedica a vender los
productos que cosecha en su pequeño huerto en un mercadillo. Una
tarde se encuentra con una anciana que lee en un banco frente a un
grupo de palomas, y de ahí surge una hermosa amistad donde la
lectura es la principal protagonista...
Altamente recomendable, un film
repleto de amor del que solo se puede disfrutar.

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